erunandezu

Blog personal

No, no me olvidé del blog

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No, no lo tengo olvidado. Es simplemente una sequía de material sumada a un complicado fin de semestre y algunas procrastinaciones…

Pronto con nuevas entradas, historias, fotos y otras cosas! 🙂

Written by Cristian Hernández

junio 23, 2008 at 00:23

Publicado en meta

Efecto blur

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Mosaico a toda velocidad!

En la vida, la cotidianidad, los eventos planificados y llevados de acuerdo a un cronograma específico y casi cronometrado aveces pueden no ser cumplidos de acuerdo a lo estipulado. Siempre hay un momento en el cual dejamos algo que podemos hacer ahora mismo para después. ¿Las causas? Siempre diversas, algunas inexplicables, sin excusa, pero la mayoría de las veces solamente lo hacemos. ¿El resultado? Después andamos haciendo todo apurados, con stress, sin disfrutar lo que hacemos para intentar recuperar el tiempo perdido.

Cada cosa que hacemos lleva su proceso: estudiar, leer, trabajar, comer, dormir, limpiar, salir de compras, pasear, ejercitarse, divertirse, entre otras cosas. Todo transcurre como una película en la cual los eventos llevan su propia velocidad. Si nos salimos del plano -y hacemos algo así como una extradiégesis y vemos la película de nuestra vida, podríamos ir a un lugar específico de la historia -día tal, hora tal, minuto tal y segundo tal- y hacer pausa, entonces podríamos vernos a nosotros mismos haciendo lo que cotidianamente practicamos.

En la fotografía, aveces al hacer una toma en movimiento -tuyo o del objeto fotografiado- se obtiene un efecto visual causado por la misma dinámica de la velocidad en la que se mueven los cuerpos. Esto se llama Motion blur y se caracteriza por un trazo confuso e indistinguible de los elementos fotografiados. Quiere decir, que algo moviéndose, capturado en una imagen fija, no se verá tal cual es en la foto, si no como estirado o barrido en dirección del movimiento relativo en el cual se desplaza. Esto artísticamente puede ser muy bonito, pero en las mayorías de las fotos, un blur es algo que se debe evitar.

La pregunta es: En esa pausa, que no es más que una fotografía, parte de esa película larguísima que es nuestra vida, nos veremos:

a) Con Blur, borrosos, feos para la foto.  A velocidades mayores a las que deberíamos gracias a que no hicimos lo que debíamos cuando se debía.

b) Perfectamente nítidos y congelados. Con calma, parsimoniosamente sincronizados y cero stress. Con el conocimiento de que podemos terminar con calma y todavía nos sobrará el tiempo para descansar y hacerlo mejor.

El punto es, ¿Vivirás tan apurado que cuando quieras detener a verte solo veas un manchon indistinguible, o te detendrás, irás con calma, paso por paso, detalle por detalle, picel por pixel, para hacer una foto genial como Dios manda?. Les dejo ahi esta reflexión de tarea…

Written by Cristian Hernández

junio 15, 2008 at 19:53

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Agarro mis peroles

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Les cuento: Estoy en la universidad, conectado desde la laptop de mi buen amigo Juan Pablo. Se me acerca mi profesor Antonio Nuñez a saludarme y en medio de la conversación me preguntó “¿Qué paso con tu blog? ¿No lo has actualizado?“. Le terminé contando que ahora he reservado mi rincón literario en otro host y le mostré. Pues me recomendó -realmente debió ser un regaño- que le avisara a mis lectores, ya que los he dejado, junto a mi blog, en el limbo de las turbias aguas de la Word Wide Web. ¡No se preocupen!

He decidido cambiarme a WordPress. Blogger es un servicio excelente, pero creo que wp es mejor, (cada quien con sus opiniones). Ahí podrán seguir “disfrutando” -valga la ironía- de mis post, fotos, aficiones, frikismos, traumas, ensayos, cuentos y demás estupideces que se codifican del pote de lego de mis ideas a un teclado y por último a vuestros monitores…

erunandezu.wordpress.com

Written by Cristian Hernández

junio 12, 2008 at 18:41

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Meta-chistes

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¿Hay algo más irónico -y divertido- que un meta-chiste? ¡En Bucles están recolectando unos cuantos!

¡Leelos aquí!

Written by Cristian Hernández

junio 9, 2008 at 01:03

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Ensayo: El vencedor vencido -por las sombras-…

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El Vencedor vencido por las sombras

¿Cómo pretendes que te represente, que te defienda, que te guíe, que te diga qué y cómo hacerlo? Puedo dar de lo que tengo, pero si de lo que me pides no tengo entonces nada te puedo dar.

Soy la hermosura de esta ciudad, soy quien silencioso marca el pasar del tiempo, soy el que anuncia el devenir del progreso, soy el símbolo de tu inteligencia, soy yo: el reloj del rectorado. Pero aquí me tienes atado, amordazado, inmóvil, sin poder hacer la labor para la cual he sido hecho.

Carlos me soñó como el airoso mástil abanderado lleno de gloria que sostendría las velas de este acorazado, que navegaría alguna vez a terrenos inexplorados, desconocidos e inhóspitos en los que venceríamos las sombras… Para eso fui hecho y para eso sirvo…

Pero los que me heredaron no supieron valorarme, no se importaron en cuidarme… Y aquí quedé… Abandonado, cubierto de polvo, óxido y mugre… Me da náuseas verlos abanderarse orgullosos con mi figura, con mi fotografía, con mi ostentoso título de PATRIMONIO MUNDIAL DE LA HUMANIDAD en una camiseta cuando en sus corazones no les importo nada…

Ni me han prestado atención ni han escuchado o visto mi protesta: Hoy he detenido mis agujas porque no quiero ni pienso seguir marcándoles la ignorancia, el egoísmo, el interés propio, la corrupción, la negligencia, la brutalidad, la ceguera y la maldad que solo me llevan hacia atrás… Me rindo. No puedo abanderarme sobre las sombras si mis guerreros no se interesan en salir a batallar.

Cristian Hernández – Junio 2008

Ensayo literario -de mi autoría- inspirado en este texto de Claudio Nazoa. Derechos reservados!

Written by Cristian Hernández

junio 5, 2008 at 23:29

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Firefox por el Guinness

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Download Day 2008

La gente de Mozilla se está tomando en serio las cosas con la nueva versión del web browser más popular de la red, el Mozilla Firefox 3. La novedad es que a través de la comunidad Spread FirefoxDifunde Firefox, en español- mozilla está promoviendo, a la espera del día del lanzamiento de la más reciente versión del zorrito de fuego, la hazaña de instaurar una nueva marca en el Libro Guinness de los Records como el software con más descargas durante 24 horas. El Download Day, como han llamado al día en el que lanzarán el nuevo Firefox, aun no tiene fecha, pero ya ha comenzado el marketing viral a través de internet y el e-mail.

En la página del evento, si tu quieres y te comprometes, amablemente ofrecen avisarte vía e-mail –como para que no tengas excusa– cuando se de inicio a la cuenta regresiva para sumar más y más descargas del navegador.

Se les desea mucha suerte a la gente de Mozilla, que después de conseguir tan facilmente varios millones de descargas durante 10 años desde que Firefox existe seguramente tendrán éxito en este lanzamiento que, incluso desde las previas versiones de prueba, promete muchísimo.

Written by Cristian Hernández

junio 3, 2008 at 22:14

Publicado en software

De cómo pude sacarme -otra vez- la cédula… {primera parte}

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SALÍ ese día de casa entre dormido y despierto. El sol mañanero caía sobre la caótica y frenética escena de la típica intersección del centro de la ciudad en plena hora pico, las ostentosas camionetas de pasajeros -impacientes por llegar a sus trabajos- aprovechaban su gran tamaño para someter a los demás autos que, igual de ansiosos por avanzar, hacían resonar sus cornetas para reclamar. Las escandalosas motos danzaban grácilmente entre los carros, danzaban una pieza de burla, ridiculizaban a la pila de carros estacionados esperando que hubiera espacio para avanzar 50 centímetros. Las aceras estaban repletas de individuos que caminaban apresuradamente a las paradas de autobuses o a la estación del metro, podía verlos pasar a mi lado, indiferentes a su alrededor, mecanizados, regidos por los segundos y minutos que marcaban su relojes, anhelantes de ahorrar cada segundo para no llegar retrasados. Seguí mi rumbo en medio de esa escena que no tenía guión ni orden.

Llegué a la avenida Baralt, en la esquina de Muñoz pregunté por la dirección que buscaba a un transeúnte, un señor de casi 60 años, de esos que pareciera que se han quedado congelados en sus años mozos y los de Caracas. «En la plaza bolívar, muchacho…» me dijo. Caminé hacia el lugar indicado esquivando a los joyeros que intentan venderte oro como si fueras amigo de ellos toda la vida; te agarran en el hombro jalándote, te dicen amigo, te sonríen y te ofrecen sus metales, te ofrecen dólares de los negros, joyas y otro montón de cosas que algún momento un desdichado tuvo que vender porque necesitaba dinero. Pasé por el frente del palacio legislativo y me encontré con algunos guardias nacionales que se preparaban para el arribo de una marcha de estudiantes que partía desde Chacaito para entregar un documento -todo un show, ya no estamos para marchas todas las semanas- al poder ejecutivo. Al llegar a la plaza volví a preguntar, me dí cuenta que el personaje de la esquina de Muñoz que me trajo hasta aquí tal vez no conocía nada del centro de la ciudad, ¡me mandó en la dirección equivocada!. Regresé hacia la Avenida Baralt, esta vez no por el frente del capitolio, si no una cuadra más arriba para cambiar un poco el paisaje y así evitar a los amigos indeseados y caer a la esquina de Piñango y bajar hasta la esquina de la Bolsa.

Llegué al edificio que buscaba y pregunté en el módulo de información en la recepción por las jornadas de cedulación de la Misión Identidad que se realizarían allí según la información. Una señora me respondió «Afuera, esa que ves, es la cola». Le dí las gracias y otro señor que estaba al lado mío, que parecía el vigilante exclamó «¡Pero todavía no han llegado!». «Esto no puede ser -le respondí- ¡Si tan solo la ONIDEX está a una cuadra ahí abajo en la Plaza Miranda!». Sin obtener respuesta alguna me coloqué al final de la cola, las personas parecían estar agotadas por el sol que les daba directamente, estaban atravesadas en toda una angosta acera del punto más céntrico del mismo centro donde caminantes no dejaban de subir y bajar, entrar y salir, pedir permiso y pasar, poco a poco más desertores se iban a buscar suerte en otra oportunidad, o en otros módulos que se habían dispuesto en otros lugares de la ciudad. Después de casi 30 minutos era imposible no responder a las exigencias de las personas en la fila; un señor gordo, de chemisse roja con un porta carnet de cuero colgado al cuello -como cualquier representante de la torpe y mediocre burocracia de este país- salió a decirnos que tal vez los materiales vienen o no, que no se sabe, que tal vez no se sepa, o tal vez si. Tales declaraciones hicieron hervir los ánimos de los impacientes indocumentados: «¿Es que ustedes creen que nosotros no estamos sacrificando nuestro tiempo? ¡Nosotros también tenemos que trabajar! Tenemos días en estas diligencias, queremos que nos respeten ¡Que arrechos son ustedes!». Algunos gritaban y vociferaban, mientras otros se marchaban desilusionados y sintiendo que les habían robado su tiempo; yo me quedé atrás, escuchando y recordando que ayer y ante ayer había pasado por lo mismo, si, ¡Dos veces!.

Inmediatamente salió una señora, tenía el cabello corto y teñido del rubio imperialista que el estado para el que trabaja combate, nos avisó que a unas cuadras muy cerca en Caño Amarillo estaba una escuela que también estaba haciendo un operativo y que ya habían comenzado, no me quedé a escucharla más, salí apresurado por la retaguardia para lograr adelantarme desapercibido. A media cuadra del lugar empiezo a notar que algunos que también estaban en la cola empiezan a superarme corriendo, no pensé quedarme atrás, corrí unos metros hasta que los alcancé; subimos hasta la estación del metro El Silencio, doblamos por el Liceo Fermín Toro hacia Caño Amarillo y caminamos hasta la escuela primaria -unos 300 metros más adelante-. Justo antes de llegar, los que nos habíamos adelantado, corrimos de nuevo al ver tras nuestras espaldas el pelotón de personas que venían detrás de nosotros intentando sobrepasarnos.

Written by Cristian Hernández

junio 2, 2008 at 00:43

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