Ensayo: El vencedor vencido -por las sombras-…
El Vencedor vencido por las sombras…
¿Cómo pretendes que te represente, que te defienda, que te guíe, que te diga qué y cómo hacerlo? Puedo dar de lo que tengo, pero si de lo que me pides no tengo entonces nada te puedo dar.
Soy la hermosura de esta ciudad, soy quien silencioso marca el pasar del tiempo, soy el que anuncia el devenir del progreso, soy el símbolo de tu inteligencia, soy yo: el reloj del rectorado. Pero aquí me tienes atado, amordazado, inmóvil, sin poder hacer la labor para la cual he sido hecho.
Carlos me soñó como el airoso mástil abanderado lleno de gloria que sostendría las velas de este acorazado, que navegaría alguna vez a terrenos inexplorados, desconocidos e inhóspitos en los que venceríamos las sombras… Para eso fui hecho y para eso sirvo…
Pero los que me heredaron no supieron valorarme, no se importaron en cuidarme… Y aquí quedé… Abandonado, cubierto de polvo, óxido y mugre… Me da náuseas verlos abanderarse orgullosos con mi figura, con mi fotografía, con mi ostentoso título de PATRIMONIO MUNDIAL DE LA HUMANIDAD en una camiseta cuando en sus corazones no les importo nada…
Ni me han prestado atención ni han escuchado o visto mi protesta: Hoy he detenido mis agujas porque no quiero ni pienso seguir marcándoles la ignorancia, el egoísmo, el interés propio, la corrupción, la negligencia, la brutalidad, la ceguera y la maldad que solo me llevan hacia atrás… Me rindo. No puedo abanderarme sobre las sombras si mis guerreros no se interesan en salir a batallar.

Cristian Hernández – Junio 2008
Ensayo literario -de mi autoría- inspirado en este texto de Claudio Nazoa. Derechos reservados!
Firefox por el Guinness
La gente de Mozilla se está tomando en serio las cosas con la nueva versión del web browser más popular de la red, el Mozilla Firefox 3. La novedad es que a través de la comunidad Spread Firefox -Difunde Firefox, en español- mozilla está promoviendo, a la espera del día del lanzamiento de la más reciente versión del zorrito de fuego, la hazaña de instaurar una nueva marca en el Libro Guinness de los Records como el software con más descargas durante 24 horas. El Download Day, como han llamado al día en el que lanzarán el nuevo Firefox, aun no tiene fecha, pero ya ha comenzado el marketing viral a través de internet y el e-mail.
En la página del evento, si tu quieres y te comprometes, amablemente ofrecen avisarte vía e-mail -como para que no tengas excusa- cuando se de inicio a la cuenta regresiva para sumar más y más descargas del navegador.
Se les desea mucha suerte a la gente de Mozilla, que después de conseguir tan facilmente varios millones de descargas durante 10 años desde que Firefox existe seguramente tendrán éxito en este lanzamiento que, incluso desde las previas versiones de prueba, promete muchísimo.
De cómo pude sacarme -otra vez- la cédula… {primera parte}
SALÍ ese día de casa entre dormido y despierto. El sol mañanero caía sobre la caótica y frenética escena de la típica intersección del centro de la ciudad en plena hora pico, las ostentosas camionetas de pasajeros -impacientes por llegar a sus trabajos- aprovechaban su gran tamaño para someter a los demás autos que, igual de ansiosos por avanzar, hacían resonar sus cornetas para reclamar. Las escandalosas motos danzaban grácilmente entre los carros, danzaban una pieza de burla, ridiculizaban a la pila de carros estacionados esperando que hubiera espacio para avanzar 50 centímetros. Las aceras estaban repletas de individuos que caminaban apresuradamente a las paradas de autobuses o a la estación del metro, podía verlos pasar a mi lado, indiferentes a su alrededor, mecanizados, regidos por los segundos y minutos que marcaban su relojes, anhelantes de ahorrar cada segundo para no llegar retrasados. Seguí mi rumbo en medio de esa escena que no tenía guión ni orden.
Llegué a la avenida Baralt, en la esquina de Muñoz pregunté por la dirección que buscaba a un transeúnte, un señor de casi 60 años, de esos que pareciera que se han quedado congelados en sus años mozos y los de Caracas. «En la plaza bolívar, muchacho…» me dijo. Caminé hacia el lugar indicado esquivando a los joyeros que intentan venderte oro como si fueras amigo de ellos toda la vida; te agarran en el hombro jalándote, te dicen amigo, te sonríen y te ofrecen sus metales, te ofrecen dólares de los negros, joyas y otro montón de cosas que algún momento un desdichado tuvo que vender porque necesitaba dinero. Pasé por el frente del palacio legislativo y me encontré con algunos guardias nacionales que se preparaban para el arribo de una marcha de estudiantes que partía desde Chacaito para entregar un documento -todo un show, ya no estamos para marchas todas las semanas- al poder ejecutivo. Al llegar a la plaza volví a preguntar, me dí cuenta que el personaje de la esquina de Muñoz que me trajo hasta aquí tal vez no conocía nada del centro de la ciudad, ¡me mandó en la dirección equivocada!. Regresé hacia la Avenida Baralt, esta vez no por el frente del capitolio, si no una cuadra más arriba para cambiar un poco el paisaje y así evitar a los amigos indeseados y caer a la esquina de Piñango y bajar hasta la esquina de la Bolsa.
Llegué al edificio que buscaba y pregunté en el módulo de información en la recepción por las jornadas de cedulación de la Misión Identidad que se realizarían allí según la información. Una señora me respondió «Afuera, esa que ves, es la cola». Le dí las gracias y otro señor que estaba al lado mío, que parecía el vigilante exclamó «¡Pero todavía no han llegado!». «Esto no puede ser -le respondí- ¡Si tan solo la ONIDEX está a una cuadra ahí abajo en la Plaza Miranda!». Sin obtener respuesta alguna me coloqué al final de la cola, las personas parecían estar agotadas por el sol que les daba directamente, estaban atravesadas en toda una angosta acera del punto más céntrico del mismo centro donde caminantes no dejaban de subir y bajar, entrar y salir, pedir permiso y pasar, poco a poco más desertores se iban a buscar suerte en otra oportunidad, o en otros módulos que se habían dispuesto en otros lugares de la ciudad. Después de casi 30 minutos era imposible no responder a las exigencias de las personas en la fila; un señor gordo, de chemisse roja con un porta carnet de cuero colgado al cuello -como cualquier representante de la torpe y mediocre burocracia de este país- salió a decirnos que tal vez los materiales vienen o no, que no se sabe, que tal vez no se sepa, o tal vez si. Tales declaraciones hicieron hervir los ánimos de los impacientes indocumentados: «¿Es que ustedes creen que nosotros no estamos sacrificando nuestro tiempo? ¡Nosotros también tenemos que trabajar! Tenemos días en estas diligencias, queremos que nos respeten ¡Que arrechos son ustedes!». Algunos gritaban y vociferaban, mientras otros se marchaban desilusionados y sintiendo que les habían robado su tiempo; yo me quedé atrás, escuchando y recordando que ayer y ante ayer había pasado por lo mismo, si, ¡Dos veces!.
Inmediatamente salió una señora, tenía el cabello corto y teñido del rubio imperialista que el estado para el que trabaja combate, nos avisó que a unas cuadras muy cerca en Caño Amarillo estaba una escuela que también estaba haciendo un operativo y que ya habían comenzado, no me quedé a escucharla más, salí apresurado por la retaguardia para lograr adelantarme desapercibido. A media cuadra del lugar empiezo a notar que algunos que también estaban en la cola empiezan a superarme corriendo, no pensé quedarme atrás, corrí unos metros hasta que los alcancé; subimos hasta la estación del metro El Silencio, doblamos por el Liceo Fermín Toro hacia Caño Amarillo y caminamos hasta la escuela primaria -unos 300 metros más adelante-. Justo antes de llegar, los que nos habíamos adelantado, corrimos de nuevo al ver tras nuestras espaldas el pelotón de personas que venían detrás de nosotros intentando sobrepasarnos.
Retrato

Nada previsto, nada improvisto. Sin reservarme nada, pero guardando todo. Un dilema tan facil, pero tan dificil de entender. Simple, pero abstracto. Humano, pero mecánico. Filántropo con ambiciones egoistas. Todo lo que siempre soñé desde pequeño, pero lo que temí desde que tengo razon… Filosofo iletrado, amante casto, dogmatico libre, meticulosamente casual. Solamente yo me entiendo, y aveces me confundo. Doy gracias a Dios por quien soy y porque me hizo así.
To do…
Frase paleada de hoy:
«Quiero hacer tantas cosas que no puedo hacer que me hacen no querer hacer lo que tengo que hacer…»
Gracias a GabrielitaHay algo particular sobre esta foto… pronto
Esas cosas pasan…
Si, eso pasa… Estoy acá recuperando unas cuantas fotos de este desastre y mi mamá entra al cuarto y me dice: Asómate.
Un apartamento a 2 cuadras se está quemando, y feo. Desde acá tengo una vista maravillosa de tan penoso desastre. Ya llegaron los bomberos y etc, etc, etc; imagino que ya sacaron a la gente; ojalá que esto no sea más grave que un apartamento en llamas. Mientras escribo estas líneas, extiendo la mirada justo sobre el montor y puedo ver desde la ventana lo que acontece a escasos 350 metros.
5 minutos: Ya el fuego dejó de brillar en la habitación, esto puede ser el comienzo del final XD… Oigo una ambulancia llegar, esto puede no ser bueno. Aunque es de noche, se puede ver como una densa columna de humo negro sale de las ventanas y sube precipitadamente deslizándose a las alturas.
Bueno, creo que no puedo hacer nada por los afectados, solo desear que -como ya dije- esto no sea mas grave que un apartamento y/o algunas pertenencias perdidas.
Esas cosas pasan… Yo seguiré acá en lo mío.
Mal día
Ayer boté la cartera con todo mi dinero, cédula, carnet de la universidad, tarjeta, y un monton de objetos con carga emocional o emotiva que todo el mundo tiene en la cartera, un bolívar fuerte desarmado, un par o varios números telefónicos y direcciones electrónicas, tarjetas de presentación, direcciones y números de varias tiendas y talleres, dos uñas de guitarra, facturas y, que se yo cuantas cosas mas.
A esto lo remato con que alguna persona que no quiero mencionar dejó que mi computadora se terminara de dañar y ahora perdí todos mis datos, mis fotos, mis trabajos, mis videos, mi música, mis programas, mis imágenes y, una infinidad de cosas que caben en unos cuantos Gigas…
Creo que ayer fue un mal día…
Adiós blogger
Mi blog en «blogger» va a migrar a este. Creo que rescataré algunas entradas, otras serán prescindibles, pero de hoy en adelante este será mi blog…
Saludos!









